Pocas piedras son tan fáciles de reconocer: un negro profundo, casi aterciopelado, atravesado por vetas claras de trazo nítido. El Nero Marquina procede del norte de España, de la zona de Markina-Xemein y Mañaria, en Bizkaia, en el País Vasco. De ahí viene su nombre.
¿Mármol o, en realidad, caliza?
En el comercio de la piedra se le llama mármol, y así lo conoce todo el mundo. Geológicamente, el Nero Marquina es una caliza bituminosa de grano fino, parcialmente recristalizada. Las fuentes especializadas la sitúan en el Cretácico y la datan en unos 125 millones de años.
Que aun así se llame mármol tiene una razón sencilla: se pule de maravilla. El comercio ha usado siempre la palabra «mármol» para las rocas carbonatadas pulibles, sea cual sea su origen exacto.
De qué están hechas las vetas
Las líneas blancas son grietas cicatrizadas con calcita. A veces también contienen fragmentos claros de fósiles. Como cada grieta sigue un recorrido distinto, ninguna chapa es igual a otra, ni ninguna funda.
El pariente dorado: Nero Portoro
Igual de negro, pero con vetas amarillo dorado, es el Nero Portoro. Procede de la costa de Liguria, en Italia, de los alrededores de Porto Venere, en el golfo de La Spezia. Las vetas deben su color dorado a compuestos de hierro como la limonita y la pirita. Ya los romanos apreciaban esta piedra.
Nero Marquina en ROXXLYN
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Conviene saber
La calcita reacciona al ácido. El zumo de limón, el vinagre o el vino pueden apagar la caliza y el mármol pulidos. Por eso, limpia las salpicaduras enseguida. Si con el tiempo la superficie se vuelve mate, un pulimento a base de cera le devuelve el brillo. Cómo hacerlo lo explica la guía de cuidado.